Cuenta la historia de un hombre que se mudó a los estados unidos que un día que iban por una calle de Nueva York, su hijo de 7 años le pregunto que por qué los pobres de ese lugar eran ricos.

Pero él le explicó que los pobres son pobres en cualquier lugar. Pero lo que le respondió el niño lo hizo reflexionar, el niño le dijo que si es así, por qué entonces un mendigo iba vestido con tenis, jeans y hasta un buen cinturón, mientras que en su país de origen iban con harapos y descalzos.

Entonces es allí donde se dio cuenta de la cultura de derroche que se tiene en la Gran Manzana.

Cultura de New York: Caro repararlo, barato comprarlo

En Nueva York, actualmente se producen más de 14 millones de toneladas de basura en un año, pero el problema de eso, es que muchas de las cosas que acaban como basura se pueden aprovechar perfectamente. No es raro ver en la basura artefactos que quizás en otros países están en un muy buen estado.

Cosas como colchones, microondas, televisores, cocinas, aparatos para hacer ejercicios se encuentran muy a menudo en los montones de basura de la ciudad de Nueva York.

Pero todo esto se debe al impulso que hay en las ventas de que todo debes comprarlo, un impulso frenético de que debes comprar algo nuevo a cada instante, y así no perder ni tiempo ni dinero en repararlo, ya que si decides conservar algo y mandar a repararlo es posible que puedas gastar más que comprarlo nuevo.

Es tanto así, que hasta hay empleos que pagan para botar “desechos”. Y aunque es mal visto recoger de la basura en Nueva York, algunos lo han hecho y sacado beneficios.

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